Nuestros servicios

Teniendo en cuenta las propiedades de la melatonina, en el IiMEL se evalúan el estrés oxidativo, defensas antioxidantes, respuesta inflamatoria, función mitocondrial, y su relación con la disfunción en el ritmo y/o producción de melatonina en pacientes con las más diversas patologías. Por tanto, el IiMEL oferta los siguientes servicios:


  1. Valoración de la calidad del sueño y ritmo actividad/reposo
  2. Valoración de los niveles de melatonina
  3. Valoración del proceso de envejecimiento
  4. Valoración del estrés oxidativo y potencial antioxidante
  5. Valoración del estado inflamatorio y potencial antiinflamatorio
  6. Análisis bioenergético y función mitocondrial
  7. Análisis hormonales, vitaminas, microelementos, y toxinas
  8. Informe personalizado y pautas de tratamiento

I. IMPORTANCIA DEL DAÑO OXIDATIVO/NITROSATIVO

Durante mucho tiempo se ha supuesto que los radicales de oxígeno que se generan durante los procesos metabólicos participaban en diferentes procesos fisiopatológicos. Estos radicales son fundamentalmente el anión superóxido y el radical hidroxilo. De hecho, el organismo humano tiene una serie de mecanismos de defensa que depuran dichos radicales libres evitando el daño celular que puedan originar. Sin embargo, en determinadas situaciones, la capacidad de depuración de dichos radicales por parte del organismo se ve sobrepasada por un exceso de producción de los mismos, sobreviniendo la lesión y muerte celular. Se considera hoy en día al envejecimiento como un claro ejemplo de un proceso de desgaste y muerte celular en cuya génesis participa de forma muy activa el acumulo de radicales libres. Si se considera entonces una sobreproducción de radicales libres por cualquier causa, los efectos nocivos de los mismos serán muy importantes. El poder destructor de los radicales libres queda de manifiesto en la Figura 1, que muestra cómo una reacción en cadena de estos radicales libres fue la causa de la explosión del transbordador espacial Challenger el 28 de enero de 1986.

Figura 1: Explosión del Challenger

Con el descubrimiento del óxido nítrico (NO●), aparecen nuevos elementos a tener en cuenta en el daño oxidativo. En efecto, por un lado el NO● participa en muchos procesos fisiológicos importantes, como la regulación de la neurotransmisión cerebral, el control del tono vascular, la lucha contra patógenos que invaden al organismo, el control de la función mitocondrial, etc. El NO● se forma a partir de unas enzimas llamadas óxido nítrico sintasas (NOS), de las que hay tres isoformas citosólicas y dos isoformas mitocondriales. De ellas, la forma inducible en el citosol y en la mitocondria, ésta última descubierta por nosotros, es la que aumenta en los procesos inflamatorios, dando lugar a elevadas cantidades de NO●, que en principio son beneficiosas, porque las usa nuestro organismos para destruir los microorganismos que nos atacan (es una de las formas de lucha contra las infecciones), pero si su producción se mantiene elevada de manera prolongada, se transforma entonces en una molécula tóxica. Ello se debe a que, entre otras reacciones, el NO● forma peroxinitritos al reaccionar con el anión superóxido mitocondrial, dando lugar al altamente tóxico radical hidroxilo. Los peroxinitritos forman parte de las llamadas especies reactivas de nitrógeno, junto al NO●. Tanto éstos como el propio radical hidroxilo causan un daño irreversible a la mitocondria, que se hace incapaz de producir el ATP que necesita la célula, causando la muerte de ésta. Además, los radicales libres de oxígeno y de nitrógeno también causan daño a otras macromoléculas de la célula, como lípidos, proteínas y ácidos nucleicos. Múltiples causas incluidas los hábitos de vida, que en su conjunto reciben el nombre de ambioma, generan estos dañinos radicales libres (Figura 2). A causa de estas reacciones de oxidación por los radicales de oxígeno, y de nitrosación/nitrosilación por los radicales de nitrógeno, se forman una serie de moléculas que llamamos marcadores de daño oxidativo y que podemos medir para saber el grado de daño del organismo.

Figura 2: Algunos procesos que generan radicales libres y causan daño mitocondrial y muerte celular

En consecuencia, hay dos procesos normales en el organismo humano que son útiles frente a los patógenos que pretenden dañarlo: la producción de los radicales de oxígeno y de nitrógeno. El daño que pueden producir los radicales libres cuando están en exceso, constituye el estrés oxidativo y nitrosativo, respectivamente, y se correlaciona con el estado redox e inflamatorio del organismo.

Tanto el estado redox como el inflamatorio, se pueden medir mediante la determinación de diversas moléculas y marcadores en sangre, células sanguíneas y biopsias tisulares.

II. IMPORTANCIA DE LA CRONOBIOLOGÍA

Para que el organismo esté sano, sus funciones deben variar rítmicamente y en relación unas con otras. La homeostasis, que permite el funcionamiento normal del organismo, la referimos hoy, no tanto en el sentido clásico propuesto por Claude Bernard (la fixité du milieu intérieur) sino, por el contrario, a un control riguroso de las variaciones rítmicas que el medio interno presenta. La mayoría de estos ritmos duran un día y se llaman circadianos, aunque también existen otros ritmos de períodos más cortos o ultradianos y, más largos o infradianos. Ritmos circadianos hormonales, de neurotransmisores, de función cardíaca, respiratoria, neuronal, sueño/vigilia, etc., están presentes en nuestra fisiología, cada uno de ellos con máximo de actividad o acrofase diferente. La normalidad se basa en que esas variables fluctúen siempre de esa manera, para lo cual es necesario un mecanismo endógeno que sincronice todos esos ritmos. La melatonina, una de las moléculas reguladoras más primitivas, representa un sistema sincronizador endógeno universal para el resto de los ritmos endocrinos y no endocrinos, como el ritmo sueño/vigilia o el hormonal. En 1958, Lerner purificó y caracterizó la melatonina, y más tarde Axelrod, Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1970, identificó su vía de síntesis y regulación en la glándula pineal, ligada al fotoperíodo. La producción nocturna de melatonina ha dado lugar a que se la denomine 'hormona de la oscuridad' (Figura 3).

Figura 3: La melatonina es un sincronizador endógeno para de los ritmos endocrinos y no endocrinos

Ontogénicamente, la melatonina no se produce de forma rítmica hasta los 6 meses de vida extrauterina, cuando madura su sistema fotoneuroendocrino. El feto no produce melatonina, sino que la recibe de la madre a través de la placenta, contribuyendo a las funciones cronobiológicas de aquél. Por ello, los niños prematuros presentan alteraciones más frecuentes en determinados ritmos, como el del sueño/vigilia. El recién nacido no tiene ritmo de melatonina, aunque su pineal puede producirla tónicamente porque la ausencia de luz aumenta su producción. La producción y secreción rítmica de melatonina se mantiene hasta la pubertad, cuando disminuye de manera notable, para estabilizarse de nuevo hasta los 35-40 años. A partir de aquí, la producción de melatonina decae y hacia los 55-65 años la amplitud del pico nocturno de melatonina es suficientemente pequeña como para no ser bien detectado por las células, lo que condiciona la pérdida de su capacidad cronobiótica (Figura 4).

Figura 4: Disminución de la melatonina con la edad. Tanto la acrofase (arriba), como los niveles criculantes de melatonina se reducen con la edad

La codificación en amplitud del ritmo circadiano de melatonina es utilizada por el organismo para saber en qué momento del día y en qué época del año se encuentra. Por esta razón se asignó al ritmo de melatonina un papel como reloj (medida de la hora del día) y calendario (medida del día del año). La pregunta es ¿quién regula a quién? Nuestra adaptación al entorno, tanto en relación a nuestra vida diaria (ritmos circadianos) como a nuestros cambios a lo largo del año (ritmos estacionales), depende del funcionamiento íntegro de nuestro reloj biológico, que marca los cambios en la producción de melatonina. Por tanto, la melatonina es el sincronizador endógeno de los ritmos, que nos adapta al medio ambiente.

Pero la producción de melatonina está regulada a su vez por el llamado reloj biológico. Es un conjunto de neuronas localizadas en unos núcleos del hipotálamo en el cerebro (núcleos supraquiasmáticos, NSQ), que responden al estímulo de la luz a través de unas células especiales de la retina, que transportan dicha información luminosa, no visual, a dichos NSQ (Figura 5). Estos núcleos expresan unos genes de manera rítmica regulados por el fotoperíodo, de tal forma, que podemos decir que cada día ponen a cero el reloj endógeno, contando 24 horas hasta el día siguiente. ¿A qué hora se pone a cero el reloj biológico? Podemos suponer que la acrofase del ritmo circadiano de melatonina es la responsable de poner a cero el reloj biológico. Es decir, la hora del día a la cual se alcanza el pico máximo de concentración de melatonina, es la señal para poner a cero el reloj en todas las células del organismo; a partir de este momento, cuentan 24 h hasta la acrofase de melatonina del día siguiente. Podemos entender entonces la importancia fundamental para el correcto funcionamiento de todas las células del organismo, y para la adecuada sincronización de las funciones de todas ellas, que el reloj biológico funcione correctamente. Una alteración del reloj biológico se manifiesta en una alteración de la producción de melatonina, y ésta es la que tenemos que corregir para restaurar la estabilidad funcional del organismo.

Figura 5: Regulación de la producción de melatonina por el ciclo luz-oscuridad

III. APLICACIONES CLÍNICAS

Se conoce hoy en día un gran número de enfermedades en las que los radicales libres, la inflamación, y la disfunción cronobiótica son, si no la causa que las origina, si los componentes fundamentales del proceso fisiopatológico. Además del propio envejecimiento normal, aquellos casos de envejecimiento patológico, y diversas paotlogías, deben considerarse como procesos hiperoxidatiuvos. Entre otras, están las siguientes:

De todo lo anterior se deduce la gran importancia que hoy día tiene la evaluación del estrés oxidativo del organismo en enfermedades como las anteriormente citadas. Ya que no se trata de hacer una revisión exhaustiva de la relación entre las patologías infantiles o adultas y radicales libres, sino que dichas enfermedades son ejemplos de las alteraciones más frecuentes en donde es importante la evaluación de dichos radicales. La eliminación mediante tratamiento adecuado de dichos radicales tendrá una importancia crucial en el pronóstico de una gran cantidad de enfermedades. Para ello, se necesita hacer una correcta evaluación de dichos radicales, como la que se hace en el Instituto Internacional de la Melatonina.

En definitiva, el cuidado de la salud pasa por controlarnos diversos aspectos como la salud objetiva, subjetiva, y mantener un perfecto equilibrio entre salud física y psicológica (Figura 6).

Figura 6: El cuidado de los indicadores de la salud es fundamental para mantener el equilibrio entre salud física y psicológica, que en definitiva se traduce en el estado de bienestar

Nuestros servicios

El insomnio y, en general, el trastorno del ritmo sueño/vigilia, refleja una alteración más profunda del reloj biológico, que está relacionado con muchas otras patologías como fibromialgia y fatiga crónica, astenia, trastornos metabólicos, hormonales y desequilibrios de la nutrición, enfermedades neurodegenerativas e inflamatorias, cáncer, así como el envejecimiento y patológico.

Mediante una serie de pruebas que se indican abajo, en el IiMEL evaluamos la función del reloj biológico, los trastornos de los ritmos circadianos y de la producción de melatonina, así como las causas de las alteraciones del sueño, identificamos su relación con otras patologías antes citadas, y proponemos el tratamiento adecuado.

  • Calidad del sueño

    Ya que el ritmo sueño/vigilia refleja directamente cómo está funcionando el reloj biológico, una correcta evaluación de la calidad de sueño requiere el análisis de la estructura (cronotipo) y funcionamiento del reloj biológico endógeno, y su relación con la alteración de los ritmos biológicos, o cronodisrupción.

    Nos permite identificar las causas y el tipo de cronodisrupción, para proceder a su reparación y restaurar el ritmo del sueño.


  • Niveles de melatonina

    El análisis de la melatonina se puede realizar en orina (midiendo 6-sulfatoximelatonina), suero o saliva. La saliva es la mejor opción y menos invasiva, ya que refleja con total seguridad sus niveles en sangre. La determinación de los niveles de melatonina en saliva a lo largo de las 24 horas refleja el fenotipo circadiano.

    De esta forma, conocemos si existen trastornos en la amplitud, duración, y adelanto o retraso de fase en el fenotipo circadiano de los ritmos con respecto al ritmo ideal representado por el cronotipo genético, para proceder a normalizarlo.


  • Proceso de envejecimiento

    Ya que el envejecimiento se inicia con un proceso de cronodisrupción, continúa con una fase de activación inmunitaria, sigue con aumento de estrés oxidativo, y termina con disfunción mitocondrial, valoramos aquí el daño oxidativo y defensa antioxidante, el daño nitrosativo y la activación inflamatoria, y la función mitocondrial.

    Podemos conocer de esta forma la magnitud del proceso de envejecimiento, para proponer medidas correctoras y preventivas.


  • Estrés oxidativo y potencial antioxidante

    Determinamos los marcadores de daño oxidativo a lípidos y proteínas, así como la actividad de los sistemas endógenos de defensa antioxidante, así como la capacidad de generación de agentes reductores a nivel intracelular y extracelular, cuyo funcionamiento, en tándem, nos da una visión global del potencial antioxidante del organismo.

    Con estos datos, identificamos en qué lugar o lugares del tándem antioxidante/reductor se encuentra el fallo que lleva al acúmulo de radicales libres. Entonces, podemos corregir y compensar esos defectos de manera adecuada para lograr el estado de equilibrio oxidativo.


  • Potencial antiinflamatorio

    Para valorar el potencial y capacidad de respuesta y activación inflamatorias, medimos aquí diversos parámetros de la respuesta de la inmunidad innata, desde la generación de óxido nítrico y el daño nitrosativo, hasta los niveles de citoquinas pro- y antiinflamatorias.

    Estos datos nos dan una visión global de cuál es el grado de activación del sistema inmunitario, proporcionándonos la información necesaria para su corrección.


  • Función mitocondrial

    La función mitocondrial está directamente ligada a la formación de radicales libres, por lo que se pude dañar fácilmente. Aquí determinamos diversos marcadores en suero y en células mononucleares periféricas, incluyendo melatonina y CoQ10, que nos indican la salud de la función mitocondrial.

    Estos estudios nos permiten restaurar la mitocondria, que es es la central bioenergética de la célula, cuyo funcionamiento es crítico para que el organismo responda de manera saludable en cada momento.


  • Otros marcadores del estado de salud

    Los niveles de hormonas, que disminuyen con la edad y ante determiandos tratamietnos farmacológicos; el contenido en microelementos, necesarios para el buen funcionamiento del organismo; los niveles de vitaminas, así como el acúmulo de toxinas, están directamente relacionados con el envejecimiento y enfermedades asociadas al mismo.

    La determinación de esos parámetros o de alguno de ellos nos es importante identificar muchos estados carenciales y/o tóxicos, que permitirá un adecuado diagnóstico del estado de salud y tomar las medidas correctoras adecuadas.


  • Informe personalizado y tratamiento

    Con las determinaciones realizadas aquí, tenemos un criterio importante para diagnosticar el problema de salud, realizar un informe personalizado en cada caso, y plantear una pauta de tratamiento específico, que devuelva la normalidad a aquellas situaciones que se identifiquen como alteradas.

    El fin último del IiMEL es identificar y corregir los problemas de salud mediante los análisis más específicos y menos invasivos, y las terapias más concretas para realizar un tratamiento definido y personalizado.