La teoría mitocondrial del envejecimiento: más viva que nunca

Uno de los problemas más importantes del envejecimiento es la pérdida de masa muscular esquelética, que da lugar a caídas frecuentes en la persona mayor y reduce su capacidad física. 

La pérdida de masa muscular o sarcopenia es uno de los signos que acompaña a la fragilidad, un síndrome clínico de la persona mayor asociado a los déficits físicos y también cognitivos que favorecen su situación de dependencia.

No están claras las causas de la sarcopenia, pero es un proceso que se acompaña de inflamación en el músculo, y estrés oxidativo. Esos datos nos hicieron sospechar que detrás de la sarcopenia podría haber una disfunción mitocondrial que, además de aumentar la generación de radicales libres, reduce la producción de ATP, la forma de energía que usa la célula para todas sus funciones, incluyendo la regeneración muscular.

Para probar nuestra hipótesis, analizamos en ratones desde 3 hasta 24 meses de edad, los cambios morfológicos, histoquímicos, capacidad muscular, y función mitocondrial en el músculo esquelético y cardíaco. Nuestros resultados demostraron que a partir de los 12 meses de edad (unos 40 años en el ser humano), aparecen ya los primeros signos de pérdida de fibras musculares, que se puede considerar el inicio de la sarcopenia. A los 24 meses de edad (unos 80 años en el humano), los efectos son muy claros: reducción de fibras musculares, disminución de la capacidad locomotora, es decir, de fuerza física, y pérdida de mitocondria al tiempo que las que quedan están muy dañadas e incapaces de producir ATP normalmente. Esos cambios se acompañan de inflamación y estrés oxidativo. Los estudios por resonancia magnética corroboran completamente esos datos.

Ya que la melatonina estimula la función mitocondrial para producir ATP y reducir la formación de radicales libres y la inflamación, administramos melatonina a los ratones de 10 a 12 meses de edad, y de 22 a 24 meses de edad solamente. En el primer caso previene la sarcopenia y, lo más importante, en los ratones viejos que ya tienen sarcopenia, dos meses de administración de melatonina fueron suficientes para recuperar la masa muscular y normalizar la función física de los ratones.

Esos resultados confirman una vez más la teoría mitocondrial del envejecimiento, y proponen a la mitocondria como causante principal de la sarcopenia, al tiempo que avalan el uso de la melatonina no solo para prevenir esos procesos ligados al envejecimiento, si no también para recuperar una función muscular ya reducida.

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Nuestros servicios

El insomnio y, en general, el trastorno del ritmo sueño/vigilia, refleja una alteración más profunda del reloj biológico, que está relacionado con muchas otras patologías como fibromialgia y fatiga crónica, astenia, trastornos metabólicos, hormonales y desequilibrios de la nutrición, enfermedades neurodegenerativas e inflamatorias, cáncer, así como el envejecimiento y patológico.

Mediante una serie de pruebas que se indican abajo, en el IiMEL evaluamos la función del reloj biológico, los trastornos de los ritmos circadianos y de la producción de melatonina, así como las causas de las alteraciones del sueño, identificamos su relación con otras patologías antes citadas, y proponemos el tratamiento adecuado.

  • Calidad del sueño

    Ya que el ritmo sueño/vigilia refleja directamente cómo está funcionando el reloj biológico, una correcta evaluación de la calidad de sueño requiere el análisis de la estructura (cronotipo) y funcionamiento del reloj biológico endógeno, y su relación con la alteración de los ritmos biológicos, o cronodisrupción.

    Nos permite identificar las causas y el tipo de cronodisrupción, para proceder a su reparación y restaurar el ritmo del sueño.


  • Niveles de melatonina

    El análisis de la melatonina se puede realizar en orina (midiendo 6-sulfatoximelatonina), suero o saliva. La saliva es la mejor opción y menos invasiva, ya que refleja con total seguridad sus niveles en sangre. La determinación de los niveles de melatonina en saliva a lo largo de las 24 horas refleja el fenotipo circadiano.

    De esta forma, conocemos si existen trastornos en la amplitud, duración, y adelanto o retraso de fase en el fenotipo circadiano de los ritmos con respecto al ritmo ideal representado por el cronotipo genético, para proceder a normalizarlo.


  • Proceso de envejecimiento

    Ya que el envejecimiento se inicia con un proceso de cronodisrupción, continúa con una fase de activación inmunitaria, sigue con aumento de estrés oxidativo, y termina con disfunción mitocondrial, valoramos aquí el daño oxidativo y defensa antioxidante, el daño nitrosativo y la activación inflamatoria, y la función mitocondrial.

    Podemos conocer de esta forma la magnitud del proceso de envejecimiento, para proponer medidas correctoras y preventivas.


  • Estrés oxidativo y potencial antioxidante

    Determinamos los marcadores de daño oxidativo a lípidos y proteínas, así como la actividad de los sistemas endógenos de defensa antioxidante, así como la capacidad de generación de agentes reductores a nivel intracelular y extracelular, cuyo funcionamiento, en tándem, nos da una visión global del potencial antioxidante del organismo.

    Con estos datos, identificamos en qué lugar o lugares del tándem antioxidante/reductor se encuentra el fallo que lleva al acúmulo de radicales libres. Entonces, podemos corregir y compensar esos defectos de manera adecuada para lograr el estado de equilibrio oxidativo.


  • Potencial antiinflamatorio

    Para valorar el potencial y capacidad de respuesta y activación inflamatorias, medimos aquí diversos parámetros de la respuesta de la inmunidad innata, desde la generación de óxido nítrico y el daño nitrosativo, hasta los niveles de citoquinas pro- y antiinflamatorias.

    Estos datos nos dan una visión global de cuál es el grado de activación del sistema inmunitario, proporcionándonos la información necesaria para su corrección.


  • Función mitocondrial

    La función mitocondrial está directamente ligada a la formación de radicales libres, por lo que se pude dañar fácilmente. Aquí determinamos diversos marcadores en suero y en células mononucleares periféricas, incluyendo melatonina y CoQ10, que nos indican la salud de la función mitocondrial.

    Estos estudios nos permiten restaurar la mitocondria, que es es la central bioenergética de la célula, cuyo funcionamiento es crítico para que el organismo responda de manera saludable en cada momento.


  • Otros marcadores del estado de salud

    Los niveles de hormonas, que disminuyen con la edad y ante determiandos tratamietnos farmacológicos; el contenido en microelementos, necesarios para el buen funcionamiento del organismo; los niveles de vitaminas, así como el acúmulo de toxinas, están directamente relacionados con el envejecimiento y enfermedades asociadas al mismo.

    La determinación de esos parámetros o de alguno de ellos nos es importante identificar muchos estados carenciales y/o tóxicos, que permitirá un adecuado diagnóstico del estado de salud y tomar las medidas correctoras adecuadas.


  • Informe personalizado y tratamiento

    Con las determinaciones realizadas aquí, tenemos un criterio importante para diagnosticar el problema de salud, realizar un informe personalizado en cada caso, y plantear una pauta de tratamiento específico, que devuelva la normalidad a aquellas situaciones que se identifiquen como alteradas.

    El fin último del IiMEL es identificar y corregir los problemas de salud mediante los análisis más específicos y menos invasivos, y las terapias más concretas para realizar un tratamiento definido y personalizado.