¿Por fin se eliminará el cambio horario?

Desde aquí y en diversos medios hemos hablado muchas veces de la inconsistencia del cambio horario estacional, el atraso de una hora en octubre y el adelanto en marzo.

Hay muchos estudios, en poder de todas las instituciones y países incluyendo la Unión Europea, que indican la nula eficacia del ahorro energético de este medida. Siendo muy benévolo se calcula en 6 euros/familia/año en España. Al mismo tiempo, los trastornos que este medida produce debido a la cronodisrupción aguda y sus consecuencias, como son la alteración del sueño, déficits cognitivos, alteraciones cardiovasculares, etc., tiene un coste sanitario y de seguridad social mucho más elevado que el ahorro indicado anteriormente.

Hay muchos trabajos científicos que evidencian que ese cambio horario provoca trastornos severos incluyendo un aumento significativo en el infarto de miocardio durante los días posteriores al mismo, así como otros eventos cardiovasculares, para no hablar de las alteraciones del sueño, endocrinometabólicas, etc.

Tras la encuesta promovida por el Parlamento Europeo en los meses de julio-agosto pasados, más del 80% de los ciudadanos de la UE que han respondido lo han hecho a favor de eliminar dicho cambio horario. Con ese resultado,y los informes de la ineficacia del cambio horario el Presidente del Parlamento Europeo, Jean-Calude Juncker, parece que va a proponer la anulación definitiva de ese cambio en toda al Unión Europea.

Con ser ésta una excelente noticia, ahora se enlaza con otra no menos importante, que es el ajuste del huso horario español al que le corresponde por su posición geográfica, y que pasaría por atrasar una hora el reloj permanentemente. El ministro de Exteriores español, Josep Borrell, así lo ha sugerido.

Con esos dos ajustes horarios, tendríamos un cambio muy significativo en nuestro estado global de salud, al poner nuestro reloj biológico sincronizado con nuestro ambiente de luz/oscuridad. Esperemos que por fin sea así.

 

Sueño y vigilia. El cerebro en marcha

Se acaba de publicar un libro dentro de la colección de Neurociencia y Psicología editado por el periódico El Pais, titulado "Sueño y vigilia. El cerebro en marcha", que corresponde al número 21 de la colección, y que se puede encontrar en este enlace.

Este libro ha sido escrito por el Dr. Darío Acuña y su finalidad no es ser un tratado sobre el sueño, si no de analizar cómo el sueño forma parte de una estructura mucho más compleja que regula todos nuestros ritmos biológicos y controla cómo día a día cambiamos rítmicamente para adaptar nuestro organismo a cada momento de las 24 horas del día. 

Todos los seres vivos, animales y vegetales, somos organismos eminentemente rítmicos, que adaptamos todas nuestras funciones al medio ambiente en el que vivimos. Como este medio ambiente es cambiante, del día a la noche, de una estación a otra, nuestro organismo tiene también que cambiar en el mismo sentido, ajustando su actividad celular a dichos cambios. Así, nuestras capacidades físicas y cognitivas varían de la mañana a la tarde y del día a la noche; nuestro metabolismo, las hormonas que producimos, y nuestros neurotransmisores cerebrales están en un constante cambio para hacernos más fácil la vida, adaptándonos de manera exquisita al entorno. 

Todos esos cambios son repetitivos, y permiten algo fundamental en la vida, predecir los cambios de nuestro entorno. Para organizar dichos cambios, tenemos un reloj molecular en nuestro cerebro, el reloj biológico central, que marca las pautas de funcionamiento. El reloj da lugar a dos acciones fundamentales: una, la puesta en marcha de dichos ritmos y otra, la sincronización de los mismos. Para la primera, induce los cambios necesarios a través de señales hipotalámicas, y para la segunda, induce la síntesis de melatonina en la pineal, que sincroniza todos los ritmos circadianos a un período de 24 horas. A su vez, el reloj está controlado por el fotoperiodo, que le dice cuándo es de día y de noche.

De esta manera, el reloj central actúa como un director de orquesta: lee la partitura que es el fotoperiodo, y controla todos los instrumentos que son los ritmos circadianos con la batuta, que es la melatonina, que cada noche, a la misma hora, llega a todas las células del organismo para ponerlas a cero para realizar todas sus funciones en 24 horas, ya que al día siguiente volverá la melatonina a poner sus relojes a cero nuevamente.

El libro "Sueño y vigilia. El cerebro en marcha", es un recorrido por el organismo explicando cómo el reloj biológico nos guía y controla; cómo cuando se rompe altera significativamente nuestras vidas y no solamente el sueño, así como identifica las causas principales que llevan a la rotura del reloj, y las formas que tenemos para repararlo.

El reloj es nuestra vida, no debemos pararlo y sí darle cuerda todos los días. Para ello, el libro indica las normas fundamentales para mantener nuestro organismos en perfecta armonía con el ambiente y, en definitiva, con el cosmos.

Espero que el libro "Sueño y vigilia. El cerebro en marcha", sirva a modo divulgativo de cómo nuestro cerebro establece ese nexo de comunicación entre el entorno en el que vivimos y el interior de nuestro organismo.

La teoría mitocondrial del envejecimiento: más viva que nunca

Uno de los problemas más importantes del envejecimiento es la pérdida de masa muscular esquelética, que da lugar a caídas frecuentes en la persona mayor y reduce su capacidad física. 

La pérdida de masa muscular o sarcopenia es uno de los signos que acompaña a la fragilidad, un síndrome clínico de la persona mayor asociado a los déficits físicos y también cognitivos que favorecen su situación de dependencia.

No están claras las causas de la sarcopenia, pero es un proceso que se acompaña de inflamación en el músculo, y estrés oxidativo. Esos datos nos hicieron sospechar que detrás de la sarcopenia podría haber una disfunción mitocondrial que, además de aumentar la generación de radicales libres, reduce la producción de ATP, la forma de energía que usa la célula para todas sus funciones, incluyendo la regeneración muscular.

Para probar nuestra hipótesis, analizamos en ratones desde 3 hasta 24 meses de edad, los cambios morfológicos, histoquímicos, capacidad muscular, y función mitocondrial en el músculo esquelético y cardíaco. Nuestros resultados demostraron que a partir de los 12 meses de edad (unos 40 años en el ser humano), aparecen ya los primeros signos de pérdida de fibras musculares, que se puede considerar el inicio de la sarcopenia. A los 24 meses de edad (unos 80 años en el humano), los efectos son muy claros: reducción de fibras musculares, disminución de la capacidad locomotora, es decir, de fuerza física, y pérdida de mitocondria al tiempo que las que quedan están muy dañadas e incapaces de producir ATP normalmente. Esos cambios se acompañan de inflamación y estrés oxidativo. Los estudios por resonancia magnética corroboran completamente esos datos.

Ya que la melatonina estimula la función mitocondrial para producir ATP y reducir la formación de radicales libres y la inflamación, administramos melatonina a los ratones de 10 a 12 meses de edad, y de 22 a 24 meses de edad solamente. En el primer caso previene la sarcopenia y, lo más importante, en los ratones viejos que ya tienen sarcopenia, dos meses de administración de melatonina fueron suficientes para recuperar la masa muscular y normalizar la función física de los ratones.

Esos resultados confirman una vez más la teoría mitocondrial del envejecimiento, y proponen a la mitocondria como causante principal de la sarcopenia, al tiempo que avalan el uso de la melatonina no solo para prevenir esos procesos ligados al envejecimiento, si no también para recuperar una función muscular ya reducida.

Hoy es el día Internacional de la Luz

Hoy se celebra el día Internacional de la Luz, un acto  patrocinado por la UNESCO para recordar la importancia de la luz en nuestras vidas, y conmemorar el aniversario de la primera operación con éxito con luz láser en el mismo día del año 1960.

El Instituto Internacional de la Melatonina, en colaboración con la Portuguese Association of Chronobiology and Sleep Medicine, realizan una serie de actos de apoyo a este Día Internacional de la Luz por el enorme interés que tiene.

La luz no es solamente la fuente de vida, si no también de nuestra salud. La luz regula nuestro reloj biológico, de manera que permite la adaptación del organismo vivo al medio ambiente. Por medio de su interacción con el reloj biológico, éste pone en marcha diversos ritmos circadianos que regulan todas nuestras funciones fisiológicas. A su vez, el reloj controla la producción nocturna de melatonina, que actúa como el mensajero de la oscuridad para sincronizar todos esos ritmos circadianos a un período de 24 horas.

De esta forma, la luz-reloj biológico-melatonina constituyen una sinfonía perfecta para nuestras vidas, donde la luz es la partitura que el reloj biológico, como director de orquesta, traduce en forma de los ritmos circadianos, que a su vez oscilan de manera periódica bajo la batuta de la melatonina.

Este control por la luz del reloj biológico proviene de una parte del espectro total de la luz, que corresponde a la luz azul con una longitud de onda entre 460-480 nm.

En condiciones naturales, el espectro de luz solar desde la mañana hasta el atardecer contiene ese componente de luz azul, que es el que activa y sincroniza la función del reloj biológico, y mantiene inhibida la producción de melatonina. Desde el atardecer, el espectro de luz solar torna hacia el anaranjado, desapareciendo el azul, lo que permite al reloj iniciar los estímulos para que se inicie la producción de melatonina de forma que, 3-4 horas después esta melatonina nos prepare para el sueño.

¿Qué ocurre entonces si se mantiene la luz blanca hasta altas horas de la noche? Que se mantiene inhibida la melatonina, se retrasa el sueño y todas las funciones reguladoras, incidiendo negativamente en la salud. Sabemos hoy en día que esto traerá patologías importantes con el tiempo, incluyendo síndrome metabólico, diabetes, cáncer y enfermedades neurodegenerativas.

Debemos, pues, controlar nuestro ambiente; reducir la contaminación lumínica y sustituir las luces blancas por luces cálidas, anaranjadas desde el atardecer tanto en la calle como en los locales de ocio y en casa; de esa forma al menos mejoramos nuestra salud.

Recuerda, por tanto, que la luz y el ciclo luz:oscuridad son nuestra fuente de vida y la melatonina su mensajero; cuidémoslos.

La melatonina no sirve para adelgazar

Últimamente se ha visto en diversos medios de comunicación una noticia muy llamativa según la cual la melatonina se podría usar para perder peso y quitarnos esa grasa de más que tanto molesta. Ante la multitud de consultas recibidas, respondo aquí a esta cuestión.

La noticia viene de unos resultados realizados por un equipo de investigación (no somos nosotros) que publicó que, en la rata obesa, el tratamiento con melatonina reducía la grasa blanca porque la convertía parcialmente en grasa parda. La grasa parda es la que sufre un proceso llamado termogénico, por el cual consume los ácidos grasos para producir calor.

La melatonina tiene ese efecto, pero en animales inferiores y, sobre todo, en animales que hibernan, ya que de esa manera, junto con las hormonas tiroideas, el animal puede generar calor a base de consumir su propia grasa sin tener que alimentarse. 

Pero esa propiedad de la melatonina, como muchas otras presentes en animales inferiores, no está presente en el ser humano, al menos de manera significativa. Por ese motivo, tomemos la melatonina que tomemos, no vamos a adelgazar.

Aprovecho la ocasión para decir que la única alternativa a perder peso, cuando se trata de una obesidad no mórbida, es adecuar nuestra alimentación a nuestro consumo, de manera que con un ejercicio equilibrado, quememos más calorías de las que ingerimos con la alimentación. No hay métodos ni dietas milagrosas, y si no actuamos dentro de la salud, lo pagaremos a corto o medio plazo.

Alimentación variada, como dicen en Harvard, cuantos más colores naturales tenga un plato, más sano es. No a los alimentos procesados e ir más al mercado a comprar productos naturales que nosotros cocinamos y así sabemos lo que comemos. Ah, y ejercicio moderado, y no está de más un vaso de buen vino al día.

 

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Nuestros servicios

El insomnio y, en general, el trastorno del ritmo sueño/vigilia, refleja una alteración más profunda del reloj biológico, que está relacionado con muchas otras patologías como fibromialgia y fatiga crónica, astenia, trastornos metabólicos, hormonales y desequilibrios de la nutrición, enfermedades neurodegenerativas e inflamatorias, cáncer, así como el envejecimiento y patológico.

Mediante una serie de pruebas que se indican abajo, en el IiMEL evaluamos la función del reloj biológico, los trastornos de los ritmos circadianos y de la producción de melatonina, así como las causas de las alteraciones del sueño, identificamos su relación con otras patologías antes citadas, y proponemos el tratamiento adecuado.

  • Calidad del sueño

    Ya que el ritmo sueño/vigilia refleja directamente cómo está funcionando el reloj biológico, una correcta evaluación de la calidad de sueño requiere el análisis de la estructura (cronotipo) y funcionamiento del reloj biológico endógeno, y su relación con la alteración de los ritmos biológicos, o cronodisrupción.

    Nos permite identificar las causas y el tipo de cronodisrupción, para proceder a su reparación y restaurar el ritmo del sueño.


  • Niveles de melatonina

    El análisis de la melatonina se puede realizar en orina (midiendo 6-sulfatoximelatonina), suero o saliva. La saliva es la mejor opción y menos invasiva, ya que refleja con total seguridad sus niveles en sangre. La determinación de los niveles de melatonina en saliva a lo largo de las 24 horas refleja el fenotipo circadiano.

    De esta forma, conocemos si existen trastornos en la amplitud, duración, y adelanto o retraso de fase en el fenotipo circadiano de los ritmos con respecto al ritmo ideal representado por el cronotipo genético, para proceder a normalizarlo.


  • Proceso de envejecimiento

    Ya que el envejecimiento se inicia con un proceso de cronodisrupción, continúa con una fase de activación inmunitaria, sigue con aumento de estrés oxidativo, y termina con disfunción mitocondrial, valoramos aquí el daño oxidativo y defensa antioxidante, el daño nitrosativo y la activación inflamatoria, y la función mitocondrial.

    Podemos conocer de esta forma la magnitud del proceso de envejecimiento, para proponer medidas correctoras y preventivas.


  • Estrés oxidativo y potencial antioxidante

    Determinamos los marcadores de daño oxidativo a lípidos y proteínas, así como la actividad de los sistemas endógenos de defensa antioxidante, así como la capacidad de generación de agentes reductores a nivel intracelular y extracelular, cuyo funcionamiento, en tándem, nos da una visión global del potencial antioxidante del organismo.

    Con estos datos, identificamos en qué lugar o lugares del tándem antioxidante/reductor se encuentra el fallo que lleva al acúmulo de radicales libres. Entonces, podemos corregir y compensar esos defectos de manera adecuada para lograr el estado de equilibrio oxidativo.


  • Potencial antiinflamatorio

    Para valorar el potencial y capacidad de respuesta y activación inflamatorias, medimos aquí diversos parámetros de la respuesta de la inmunidad innata, desde la generación de óxido nítrico y el daño nitrosativo, hasta los niveles de citoquinas pro- y antiinflamatorias.

    Estos datos nos dan una visión global de cuál es el grado de activación del sistema inmunitario, proporcionándonos la información necesaria para su corrección.


  • Función mitocondrial

    La función mitocondrial está directamente ligada a la formación de radicales libres, por lo que se pude dañar fácilmente. Aquí determinamos diversos marcadores en suero y en células mononucleares periféricas, incluyendo melatonina y CoQ10, que nos indican la salud de la función mitocondrial.

    Estos estudios nos permiten restaurar la mitocondria, que es es la central bioenergética de la célula, cuyo funcionamiento es crítico para que el organismo responda de manera saludable en cada momento.


  • Otros marcadores del estado de salud

    Los niveles de hormonas, que disminuyen con la edad y ante determiandos tratamietnos farmacológicos; el contenido en microelementos, necesarios para el buen funcionamiento del organismo; los niveles de vitaminas, así como el acúmulo de toxinas, están directamente relacionados con el envejecimiento y enfermedades asociadas al mismo.

    La determinación de esos parámetros o de alguno de ellos nos es importante identificar muchos estados carenciales y/o tóxicos, que permitirá un adecuado diagnóstico del estado de salud y tomar las medidas correctoras adecuadas.


  • Informe personalizado y tratamiento

    Con las determinaciones realizadas aquí, tenemos un criterio importante para diagnosticar el problema de salud, realizar un informe personalizado en cada caso, y plantear una pauta de tratamiento específico, que devuelva la normalidad a aquellas situaciones que se identifiquen como alteradas.

    El fin último del IiMEL es identificar y corregir los problemas de salud mediante los análisis más específicos y menos invasivos, y las terapias más concretas para realizar un tratamiento definido y personalizado.