Los antioxidante clásicos ¿son realmente útiles?

La principal medida para contrarrestar el estrés oxidativo es que éste no se produzca o lo haga dentro de los límites que el sistema de defensa antioxidante endógeno pueda controlar. Cuando este sistema es sobrepasado, por un exceso de generación de radicales libres, el paso siguiente es que el sistema de reparación del daño consiga controlarlo. Si no es así, se produce un estado hiperoxidativo de mayor o menor grado.

¿Cómo prevenir el exceso de radicales libres? Sabemos que, además de los que se producen normalmente durante el metabolismo, diversos agentes externos favorecen su generación. Este conjunto de factores externos es el principal causante del aumento del estado redox (Figura 22). Se ha llamado acertadamente a este conjunto de factores ambientales, ambioma. El interés radical no sólo en identificar a los agentes externos inductores de estrés oxidativo, sino a conocer en qué grado cada uno de ellos participa en el proceso.

Figura 22: El ambioma, o conjunto de factores externos que afectan a la generación de radicales libres por el organismo, favorece el daño molecular y celular llevando en su caso a la muerte de la célula.

Los antioxidantes previenen la formación de ROS/RNS eliminado enzimáticamente sus precursores o convirtiendo los radicales en moléculas menos reactivas. Este grupo engloba a los enzimas superóxido dismutasa (SOD), catalasa (CAT), glutation peroxidasa (GPx) y reductasa (GRd), y glutation transferasa (GST). La SOD se encarga de transformar rápidamente el O2●─ en H2O2. A su vez la CAT y la GPx convierten el H2O2 en agua. La GPx necesita el glutation (GSH) para su cometido; en este caso, el GSH se oxida a glutation oxidado (GSSG), que debe ser reciclado a GSH por medio de la GRd. Pero además, el GSH es también un antioxidante directo, y un antioxidante intracelular esencial para proteger las células del daño oxidativo. Por ello, los niveles de GSH o el cociente GSH/GSSG son el mejor índice del estado redox intracelular que conocemos actualmente. El segundo grupo de sistemas de defensa antioxidante incluye a los depuradores de radicales libres. Los más conocidos son las vitaminas E, β-caroteno, licopeno, coenzima Q, etc., que, debido a su solubilidad lipídica, son especialmente útiles para proteger las membranas celulares, ricas en lípidos, del ataque oxidativo, mientras que la vitamina C, hidrosoluble, reduce el daño oxidativo en el citosol. Por su parte, la mitocondria contiene su propio sistema de defensa antioxidante que incluye una isoforma de la SOD y el sistema del ciclo del glutation.

Los enzimas que constituyen la base de la defensa antioxidante están formados por los ya conocidos SOD, CAT, GPx y GRd. Además, la glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD) es de gran importancia para producir el NADPH necesario para muchas otras reacciones antioxidantes, entre ellas la del ciclo del GSH. Esquemáticamente, podemos decir que la SOD protege el citosol y mitocondria por medio de dos isoenzimas, una conteniendo cobre y cinc (CuZnSOD), que es de distribución citosólica, y otra conteniendo manganeso (MnSOD), que se encuentra en la mitocondria. GPx y GRd se encuentran asimismo en citosol y mitocondria, mientras que la CAT es sólo citosólica. La mitocondria no sintetiza GSH, y depende del GSH producido en el citosol para su defensa.

Esquemáticamente podemos representar en la Figura 23 la interacción de los procesos que regulan el estado redox: por un lado, los procesos que causan generación de especies reactivas de oxígeno y nitrógeno, que deben ser contrarrestados por los sistemas de defensa antioxidante, mientras que el daño que dichos radicales puedan producir deberá ser reparado por los sistemas de reparación correspondientes. En el caso de que alguno de estos procesos se sobrepase, devendrá un estado hiperoxidativo.

Figura 23: Interrelaciones entre los procesos de generación y eliminación de radicales libres, y aquellos de reparación del daño que en su caso dichos radicales ocasionen.

Las vitaminas antioxidantes están cada vez más en entredicho. Si bien son necesarias, al igual que los minerales, en las cantidades que se encuentran en una dieta equilibrada, su administración en exceso causa más problemas que virtudes. En exceso, son prooxidantes, generan lípidos genotóxicos, e inhiben la respuesta endógena antioxidante. Han sido objeto de diversos metaanálisis que han indicado claramente que su uso como suplementos, en el tratamiento del cáncer o enfermedades neurodegenerativas, en el mejor de los casos no ha tenido ningún efecto, pero además se ha observado un significativo aumento de incidencia de algunos tipos de cáncer, así como empeoramiento de procesos neurodegenerativos.

Nuestros servicios

El insomnio y, en general, el trastorno del ritmo sueño/vigilia, refleja una alteración más profunda del reloj biológico, que está relacionado con muchas otras patologías como fibromialgia y fatiga crónica, astenia, trastornos metabólicos, hormonales y desequilibrios de la nutrición, enfermedades neurodegenerativas e inflamatorias, cáncer, así como el envejecimiento y patológico.

Mediante una serie de pruebas que se indican abajo, en el IiMEL evaluamos la función del reloj biológico, los trastornos de los ritmos circadianos y de la producción de melatonina, así como las causas de las alteraciones del sueño, identificamos su relación con otras patologías antes citadas, y proponemos el tratamiento adecuado.

  • Calidad del sueño

    Ya que el ritmo sueño/vigilia refleja directamente cómo está funcionando el reloj biológico, una correcta evaluación de la calidad de sueño requiere el análisis de la estructura (cronotipo) y funcionamiento del reloj biológico endógeno, y su relación con la alteración de los ritmos biológicos, o cronodisrupción.

    Nos permite identificar las causas y el tipo de cronodisrupción, para proceder a su reparación y restaurar el ritmo del sueño.


  • Niveles de melatonina

    El análisis de la melatonina se puede realizar en orina (midiendo 6-sulfatoximelatonina), suero o saliva. La saliva es la mejor opción y menos invasiva, ya que refleja con total seguridad sus niveles en sangre. La determinación de los niveles de melatonina en saliva a lo largo de las 24 horas refleja el fenotipo circadiano.

    De esta forma, conocemos si existen trastornos en la amplitud, duración, y adelanto o retraso de fase en el fenotipo circadiano de los ritmos con respecto al ritmo ideal representado por el cronotipo genético, para proceder a normalizarlo.


  • Proceso de envejecimiento

    Ya que el envejecimiento se inicia con un proceso de cronodisrupción, continúa con una fase de activación inmunitaria, sigue con aumento de estrés oxidativo, y termina con disfunción mitocondrial, valoramos aquí el daño oxidativo y defensa antioxidante, el daño nitrosativo y la activación inflamatoria, y la función mitocondrial.

    Podemos conocer de esta forma la magnitud del proceso de envejecimiento, para proponer medidas correctoras y preventivas.


  • Estrés oxidativo y potencial antioxidante

    Determinamos los marcadores de daño oxidativo a lípidos y proteínas, así como la actividad de los sistemas endógenos de defensa antioxidante, así como la capacidad de generación de agentes reductores a nivel intracelular y extracelular, cuyo funcionamiento, en tándem, nos da una visión global del potencial antioxidante del organismo.

    Con estos datos, identificamos en qué lugar o lugares del tándem antioxidante/reductor se encuentra el fallo que lleva al acúmulo de radicales libres. Entonces, podemos corregir y compensar esos defectos de manera adecuada para lograr el estado de equilibrio oxidativo.


  • Potencial antiinflamatorio

    Para valorar el potencial y capacidad de respuesta y activación inflamatorias, medimos aquí diversos parámetros de la respuesta de la inmunidad innata, desde la generación de óxido nítrico y el daño nitrosativo, hasta los niveles de citoquinas pro- y antiinflamatorias.

    Estos datos nos dan una visión global de cuál es el grado de activación del sistema inmunitario, proporcionándonos la información necesaria para su corrección.


  • Función mitocondrial

    La función mitocondrial está directamente ligada a la formación de radicales libres, por lo que se pude dañar fácilmente. Aquí determinamos diversos marcadores en suero y en células mononucleares periféricas, incluyendo melatonina y CoQ10, que nos indican la salud de la función mitocondrial.

    Estos estudios nos permiten restaurar la mitocondria, que es es la central bioenergética de la célula, cuyo funcionamiento es crítico para que el organismo responda de manera saludable en cada momento.


  • Otros marcadores del estado de salud

    Los niveles de hormonas, que disminuyen con la edad y ante determiandos tratamietnos farmacológicos; el contenido en microelementos, necesarios para el buen funcionamiento del organismo; los niveles de vitaminas, así como el acúmulo de toxinas, están directamente relacionados con el envejecimiento y enfermedades asociadas al mismo.

    La determinación de esos parámetros o de alguno de ellos nos es importante identificar muchos estados carenciales y/o tóxicos, que permitirá un adecuado diagnóstico del estado de salud y tomar las medidas correctoras adecuadas.


  • Informe personalizado y tratamiento

    Con las determinaciones realizadas aquí, tenemos un criterio importante para diagnosticar el problema de salud, realizar un informe personalizado en cada caso, y plantear una pauta de tratamiento específico, que devuelva la normalidad a aquellas situaciones que se identifiquen como alteradas.

    El fin último del IiMEL es identificar y corregir los problemas de salud mediante los análisis más específicos y menos invasivos, y las terapias más concretas para realizar un tratamiento definido y personalizado.