Valoración del proceso de envejecimiento

Valoración del proceso de envejecimiento normal y patológico, incluyendo el envejecimiento cardiovascular.

Desde el reconocimiento de la existencia de los radicales libres se ha venido considerando que son moléculas altamente reactivas que dañan las células de nuestro organismo, provocando muerte celular y disfunción tisular. Mientras que lo primero, es decir su alta reactividad, es cierto por definición, desde hace poco tiempo se empieza a considerar a los radicales libres como moléculas que, en condiciones fisiológicas, cumplen ciertas funciones de señalización importantes para el buen funcionamiento de nuestra economía. Sólo cuando se producen en exceso son tóxicos.

En este contexto, podemos considerar al envejecimiento como un proceso oxidativo e inflamatorio crónico que, lenta e inexorablemente, va disminuyendo nuestras capacidades físicas y cognitivas (Figura 1).

Figura 1: Envejecimiento y proceso oxidativo/inflamatorio un círculo vicioso que nos acompaña a lo largo de la vida

El aumento lento y progresivo de los ROS y su constante ataque a la célula, producen un deterioro y muerte celular que dispara los procesos inflamatorios. Éstos, a su vez, se encargan de procesar los detritos celulares pero, para ejercer su función, las células del sistema inmune, principalmente macrófagos, y las células de la microglía en el cerebro, producen NO● a través de la inducción de la iNOS/i-mtNOS. Este proceso, aunque lentamente, produce un estado inflamatorio crónico. La suma de ROS/RNS va poco a poco deteriorando la célula y la mitocondria, reduciendo la producción de ATP y la capacidad de la célula para repararse y defenderse. Con la edad este proceso, lento e irreversible, hace que cada vez se mueran más células y, por tanto, que aumente la reacción inflamatoria, dando lugar a una producción cada vez mayor de ROS y RNS. En definitiva, es un proceso inflamatorio lento y progresivo.

La melatonina se encarga de controlar estos procesos oxidativos e inflamatorios. Pero sabemos que el organismo disminuye la producción de melatonina con la edad, lo que facilita el proceso de envejecimiento (Figura 2). En consecuencia, el envejecimiento se acompaña de daño oxidativo, daño inflamatorio y pérdida de los ritmos biológicos. En este sentido, las situaciones experimentales y clínicas que se han utilizado como modelos para evaluar la capacidad antienvejecimiento de la melatonina, tienen cuatro características principales: 1) alta producción de radicales libres (ROS y RNS) que se acompaña de reacción inflamatoria; 2) patología mitocondrial como consecuencia del daño oxidativo/nitrosativo, 3) alteración de los ritmos circadianos, y 4) efectos beneficiosos de la administración de melatonina en todos esos modelos.

Figura 2: El uso de melatonina como terapia sustitutiva frente a su descenso con la edad, mantiene un envejecimiento saludable

Por tanto, ¿cómo valoramos el envejecimiento?

Las siguientes determinaciones son necesarias para una correcta evaluación del grado de envejecimiento celular, y se corresponden con todas las indicadas en todos los apartados anteriores:


  1. Determinando el grado de estrés oxidativo extra- e intracelular
  2. Determinando el grado de inflamación
  3. Determinando la función mitocondrial
  4. Realizando un estudio cronobiológico
  5. Realizando una valoración del estado vascular
  6. Determinando edad cronológica versus edad biológica
  7. Valorando la calidad de vida

Nuestros servicios

El insomnio y, en general, el trastorno del ritmo sueño/vigilia, refleja una alteración más profunda del reloj biológico, que está relacionado con muchas otras patologías como fibromialgia y fatiga crónica, astenia, trastornos metabólicos, hormonales y desequilibrios de la nutrición, enfermedades neurodegenerativas e inflamatorias, cáncer, así como el envejecimiento y patológico.

Mediante una serie de pruebas que se indican abajo, en el IiMEL evaluamos la función del reloj biológico, los trastornos de los ritmos circadianos y de la producción de melatonina, así como las causas de las alteraciones del sueño, identificamos su relación con otras patologías antes citadas, y proponemos el tratamiento adecuado.

  • Calidad del sueño

    Ya que el ritmo sueño/vigilia refleja directamente cómo está funcionando el reloj biológico, una correcta evaluación de la calidad de sueño requiere el análisis de la estructura (cronotipo) y funcionamiento del reloj biológico endógeno, y su relación con la alteración de los ritmos biológicos, o cronodisrupción.

    Nos permite identificar las causas y el tipo de cronodisrupción, para proceder a su reparación y restaurar el ritmo del sueño.


  • Niveles de melatonina

    El análisis de la melatonina se puede realizar en orina (midiendo 6-sulfatoximelatonina), suero o saliva. La saliva es la mejor opción y menos invasiva, ya que refleja con total seguridad sus niveles en sangre. La determinación de los niveles de melatonina en saliva a lo largo de las 24 horas refleja el fenotipo circadiano.

    De esta forma, conocemos si existen trastornos en la amplitud, duración, y adelanto o retraso de fase en el fenotipo circadiano de los ritmos con respecto al ritmo ideal representado por el cronotipo genético, para proceder a normalizarlo.


  • Proceso de envejecimiento

    Ya que el envejecimiento se inicia con un proceso de cronodisrupción, continúa con una fase de activación inmunitaria, sigue con aumento de estrés oxidativo, y termina con disfunción mitocondrial, valoramos aquí el daño oxidativo y defensa antioxidante, el daño nitrosativo y la activación inflamatoria, y la función mitocondrial.

    Podemos conocer de esta forma la magnitud del proceso de envejecimiento, para proponer medidas correctoras y preventivas.


  • Estrés oxidativo y potencial antioxidante

    Determinamos los marcadores de daño oxidativo a lípidos y proteínas, así como la actividad de los sistemas endógenos de defensa antioxidante, así como la capacidad de generación de agentes reductores a nivel intracelular y extracelular, cuyo funcionamiento, en tándem, nos da una visión global del potencial antioxidante del organismo.

    Con estos datos, identificamos en qué lugar o lugares del tándem antioxidante/reductor se encuentra el fallo que lleva al acúmulo de radicales libres. Entonces, podemos corregir y compensar esos defectos de manera adecuada para lograr el estado de equilibrio oxidativo.


  • Potencial antiinflamatorio

    Para valorar el potencial y capacidad de respuesta y activación inflamatorias, medimos aquí diversos parámetros de la respuesta de la inmunidad innata, desde la generación de óxido nítrico y el daño nitrosativo, hasta los niveles de citoquinas pro- y antiinflamatorias.

    Estos datos nos dan una visión global de cuál es el grado de activación del sistema inmunitario, proporcionándonos la información necesaria para su corrección.


  • Función mitocondrial

    La función mitocondrial está directamente ligada a la formación de radicales libres, por lo que se pude dañar fácilmente. Aquí determinamos diversos marcadores en suero y en células mononucleares periféricas, incluyendo melatonina y CoQ10, que nos indican la salud de la función mitocondrial.

    Estos estudios nos permiten restaurar la mitocondria, que es es la central bioenergética de la célula, cuyo funcionamiento es crítico para que el organismo responda de manera saludable en cada momento.


  • Otros marcadores del estado de salud

    Los niveles de hormonas, que disminuyen con la edad y ante determiandos tratamietnos farmacológicos; el contenido en microelementos, necesarios para el buen funcionamiento del organismo; los niveles de vitaminas, así como el acúmulo de toxinas, están directamente relacionados con el envejecimiento y enfermedades asociadas al mismo.

    La determinación de esos parámetros o de alguno de ellos nos es importante identificar muchos estados carenciales y/o tóxicos, que permitirá un adecuado diagnóstico del estado de salud y tomar las medidas correctoras adecuadas.


  • Informe personalizado y tratamiento

    Con las determinaciones realizadas aquí, tenemos un criterio importante para diagnosticar el problema de salud, realizar un informe personalizado en cada caso, y plantear una pauta de tratamiento específico, que devuelva la normalidad a aquellas situaciones que se identifiquen como alteradas.

    El fin último del IiMEL es identificar y corregir los problemas de salud mediante los análisis más específicos y menos invasivos, y las terapias más concretas para realizar un tratamiento definido y personalizado.