Estrés oxidativo y enfermedad

Como se ha indicado al hablar de radicales libres, existe una relación directa entre el consumo de oxígeno que respiramos, la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) y de nitrógeno (RNS), y el daño que estas moléculas pueden generar. Ya que la generación de radicales libres es constante a lo largo de la vida, es lógico pensar que están continuamente dañando a macromoléculas del organismo, tales como ácidos nucleicos, proteínas y lípidos, entre otras. En función de qué sitio de la célula y qué tejido u órgano se daña más, se manifestarán distintas sintomatologías. Lógicamente, en un estado de equilibrio y, por tanto, de salud, la producción de ROS y RNS está equilibrada con los sistemas de defensa antioxidantes del organismo y, en su caso, con los sistemas de reparación que se encargan de normalizar la función alterada.

Sin embargo, este equilibrio redox es fácilmente alterado. En primer lugar, porque las condiciones medioambientales no sean idóneas, lo que hace que el organismo esté sometido a agentes externos estresantes desde el punto de vista oxidativo. El medio ambiente, o ambioma, constituye la principal causa externa de desequilibrio redox. En segundo lugar, el propio organismo que, por diferentes causas, da lugar a un malfuncionamiento celular que genera más ROS/RNS.

Es por ello que lo primero que hay que aconsejar es controlar el ambioma, dentro de lo posible. De esta forma (Figura 21), el mantenimiento de la salud física, que debe acompañarse de salud psicológica, es el objetivo a mantener y, si se altera, hay que alcanzarlo de nuevo, de manera que se mantenga más o menos constante a lo largo de la vida. Si, poniendo el envejecimiento como ejemplo, podemos considerar que un 35% de nuestro estado de salud conforme cumplimos años depende de nuestros genes, queda un 65% que agrupamos dentro de ese ambioma. Por eso es enormemente elevada nuestra capacidad para influir en nuestro propio envejecimiento y la calidad de vida que tengamos conforme envejecemos. Pero por lo mismo, ya que como veremos existe una relación muy estrecha entre radicales libres y enfermedad, nuestros hábitos de vida van a influenciar de manera directa en nuestra salud.

Figura 21: El mantenimiento de la salud física está estrechamente ligado a nuestra salud mental. Los objetivos prioritarios son, por tanto, mantener los índices de salud objetiva y subjetiva mediante la medicina, el autocontrol y adecuados estilos de vida.

Las consecuencias del daño a macromoléculas inducido por los radicales libres hace que participen en numerosas patologías, como agentes iniciadores del proceso fisiopatológico, como colaboradores, o como agentes secundarios que agravan el proceso patogénico. Indudablemente, ROS/RNS participan como causa o consecuencia en prácticamente todas las disfunciones orgánicas. No obstante, algunas de las patologías más directamente relacionadas con estados hiperoxidativos, tanto como causa patogénica de la enfermedad, como responsables fisiopatológicos del curso de la misma, incluyen: anemias; excitotoxicidad y muerte neuronal; epilepsia; enfermedades neurodegenerativas; patología ocular; enfermedad pulmonar; patología renal; isquemia reperfusión; daño por radiaciones ionizantes, como rayos X o radiación ultravioleta; aterosclerosis; patología autoinmune; patología inflamatoria y sepsis; cáncer; distrofias musculares como Duchenne; diabetes y síndrome metabólico, e hipertensión; fibromialgia; fatiga crónica, entre otras. En la mayoría de las anteriores, si no en todas, existe, además, una alteración del control de los ritmos circadianos, es decir, una cronopatología, que contribuye a la patogenia de la enfermedad.

Por otro lado, componentes de la nutrición pueden favorecer la generación o eliminación de radicales libres. Cobre, zinc y magnesio, aunque necesarios para la actividad de la SOD, cuando se administran como suplementos no aumentan más la actividad de la SOD; el exceso de zinc en la dieta puede causar deficiencia en cobre, mientras que el exceso de cobre y zinc pueden aumentar las metaloproteínas, que tienen actividad antioxidante. Por su parte, el selenio sí parece tener importancia en la prevención de ROS, como constituyente de la GPx. El hierro, aunque tiene indirectamente actividad antioxidante por su presencia en la catalasa, su relación con la generación de ROS es bien conocida, favoreciendo al reacción de Fenton.

Nuestros servicios

El insomnio y, en general, el trastorno del ritmo sueño/vigilia, refleja una alteración más profunda del reloj biológico, que está relacionado con muchas otras patologías como fibromialgia y fatiga crónica, astenia, trastornos metabólicos, hormonales y desequilibrios de la nutrición, enfermedades neurodegenerativas e inflamatorias, cáncer, así como el envejecimiento y patológico.

Mediante una serie de pruebas que se indican abajo, en el IiMEL evaluamos la función del reloj biológico, los trastornos de los ritmos circadianos y de la producción de melatonina, así como las causas de las alteraciones del sueño, identificamos su relación con otras patologías antes citadas, y proponemos el tratamiento adecuado.

  • Calidad del sueño

    Ya que el ritmo sueño/vigilia refleja directamente cómo está funcionando el reloj biológico, una correcta evaluación de la calidad de sueño requiere el análisis de la estructura (cronotipo) y funcionamiento del reloj biológico endógeno, y su relación con la alteración de los ritmos biológicos, o cronodisrupción.

    Nos permite identificar las causas y el tipo de cronodisrupción, para proceder a su reparación y restaurar el ritmo del sueño.


  • Niveles de melatonina

    El análisis de la melatonina se puede realizar en orina (midiendo 6-sulfatoximelatonina), suero o saliva. La saliva es la mejor opción y menos invasiva, ya que refleja con total seguridad sus niveles en sangre. La determinación de los niveles de melatonina en saliva a lo largo de las 24 horas refleja el fenotipo circadiano.

    De esta forma, conocemos si existen trastornos en la amplitud, duración, y adelanto o retraso de fase en el fenotipo circadiano de los ritmos con respecto al ritmo ideal representado por el cronotipo genético, para proceder a normalizarlo.


  • Proceso de envejecimiento

    Ya que el envejecimiento se inicia con un proceso de cronodisrupción, continúa con una fase de activación inmunitaria, sigue con aumento de estrés oxidativo, y termina con disfunción mitocondrial, valoramos aquí el daño oxidativo y defensa antioxidante, el daño nitrosativo y la activación inflamatoria, y la función mitocondrial.

    Podemos conocer de esta forma la magnitud del proceso de envejecimiento, para proponer medidas correctoras y preventivas.


  • Estrés oxidativo y potencial antioxidante

    Determinamos los marcadores de daño oxidativo a lípidos y proteínas, así como la actividad de los sistemas endógenos de defensa antioxidante, así como la capacidad de generación de agentes reductores a nivel intracelular y extracelular, cuyo funcionamiento, en tándem, nos da una visión global del potencial antioxidante del organismo.

    Con estos datos, identificamos en qué lugar o lugares del tándem antioxidante/reductor se encuentra el fallo que lleva al acúmulo de radicales libres. Entonces, podemos corregir y compensar esos defectos de manera adecuada para lograr el estado de equilibrio oxidativo.


  • Potencial antiinflamatorio

    Para valorar el potencial y capacidad de respuesta y activación inflamatorias, medimos aquí diversos parámetros de la respuesta de la inmunidad innata, desde la generación de óxido nítrico y el daño nitrosativo, hasta los niveles de citoquinas pro- y antiinflamatorias.

    Estos datos nos dan una visión global de cuál es el grado de activación del sistema inmunitario, proporcionándonos la información necesaria para su corrección.


  • Función mitocondrial

    La función mitocondrial está directamente ligada a la formación de radicales libres, por lo que se pude dañar fácilmente. Aquí determinamos diversos marcadores en suero y en células mononucleares periféricas, incluyendo melatonina y CoQ10, que nos indican la salud de la función mitocondrial.

    Estos estudios nos permiten restaurar la mitocondria, que es es la central bioenergética de la célula, cuyo funcionamiento es crítico para que el organismo responda de manera saludable en cada momento.


  • Otros marcadores del estado de salud

    Los niveles de hormonas, que disminuyen con la edad y ante determiandos tratamietnos farmacológicos; el contenido en microelementos, necesarios para el buen funcionamiento del organismo; los niveles de vitaminas, así como el acúmulo de toxinas, están directamente relacionados con el envejecimiento y enfermedades asociadas al mismo.

    La determinación de esos parámetros o de alguno de ellos nos es importante identificar muchos estados carenciales y/o tóxicos, que permitirá un adecuado diagnóstico del estado de salud y tomar las medidas correctoras adecuadas.


  • Informe personalizado y tratamiento

    Con las determinaciones realizadas aquí, tenemos un criterio importante para diagnosticar el problema de salud, realizar un informe personalizado en cada caso, y plantear una pauta de tratamiento específico, que devuelva la normalidad a aquellas situaciones que se identifiquen como alteradas.

    El fin último del IiMEL es identificar y corregir los problemas de salud mediante los análisis más específicos y menos invasivos, y las terapias más concretas para realizar un tratamiento definido y personalizado.